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2 de mayo de 2013
Amigo...
Claro que te amé.
Y honestamente no sé que más decirte.
¡¿Vos viste cuando uno se enamora de la tipita de la novela?! No tiene defectos. Ciertamente a veces tampoco tiene virtudes, pero existe. Y así te amé yo. No fue mentira. Pasé muchos días en vela pensando sólo en ti, esperando que sonrieras y rogando porque algún día esa sonrisa fuera para mí.
No estaba escrito.
Ni tú serás el amor de mi vida, ni yo la mujer de tus sueños. Pero te amé, por favor no lo dudes. Ni dejes que la distancia o el tiempo borren las noches que soñamos lado a lado.
Ahora nos queda una amistad que no sabemos manejar, un sentimiento que por momentos no pensamos nuestro. ¿Y qué le hacemos? Si es lo que toca. Lo que no sé es cómo explicarte todo lo que cambió mi vida. Sé que eres feliz por mi felicidad, tanto como yo lo soy por la tuya. Pero no estamos juntos, ¿por qué duele tanto?
Siempre te dije que las ilusiones dolían más, por ser perfectas.
Mis minutos transcurrían a través de tus horas, por favor no lo dudes. Por favor no me dejes. Sigues siendo el primero que quiero ver al llegar en mi limbo eterno, seguirás siéndolo siempre. Amigo, para siempre amigo, y en ese amigo, el amor. Amistad es amor, tú lo dijiste. Yo lo entendí.
1 de mayo de 2013
Gallo de Lima
A veces, cuando el gallo despierta; despierta sin mis sueños y con ellos mis metas se quedan acurrucadas a su lado. Me ducho entonces sin vigor, como quien pasa caminando bajo una cascada, como si tal cosa, como si nada. “Gallo flaco y con canto desganado”, pienso mientras me salto el desayuno y voy a parar –aunque sentada- en el mismo bus, en el mismo camino de asfalto rumbo al trabajo. Por inercia y sobretodo gracias a ese pedazo de cielo que llamo a diario “mamá”, no se me ha olvidado traer almuerzo pero, “Maldito gallo frágil”, casi ni recuerdo el sabor.
Con cierta alegría opacada por rutina dan las cinco y treinta, disfruto de la fugaz libertad de ser yo hasta quedar absorbida una vez más en el tubular tráfico limeño, ¿será suficiente mi amor por el arroz zambito para aferrar mi corazón a esta ciudad? Más tráfico, menos quejas, más sopor.
Armada de paciencia y tres mil suspiros luegos “¿He dicho suspiros? Dos razones para amar a Lima, silencio y la amo”, decía, tres mil suspiros luego, sumo y resto de mi vida, pequeñas cosas que jamás serán rutina: la frescura de mis amigos, la cálida y jovial locura de mi primas, el chismorrerío con mis tías, hogar. Ah, la ternura, recién logro despertar a la vida –aunque ya casi termine la noche- cuando sus labios “mis labios”, perdón, se posan sobre los míos. Cuando entre sus brazos descubro una memoria pérdida que me hace gritarle amistosamente a mamá “muy rica la comida, gracias”.
Menudo día, con un poco de magia, el gallo de mañana será uno de esos sementales, gordos y briosos, uno que no de tan flaco el ánimo, ni tanta espera a mi alegría.
--------------------San Borja, 03 de Julio, 2012
Pequeña Venganza
Decidí no decirte cuánto te amo, por primera vez en todo este tiempo creo que prefiero callar. Creo que no es falta de amor, en realidad no lo sé con seguridad, sólo sé que estoy agotada, que preferiría recibir un poco de cariño de tu parte, aunque sea solo un saludo cálido convertido en un tierno beso en la mejilla. Decidí dejarte en silencio mientras caminabas a mi lado, mirándome extrañado, te he dejado en jaque y se siento un dejo de satisfacción en mis sellados labios.
Sé que te confudo y sé que piensas que estoy jugando con tu cabeza. Quizá lo estoy haciendo, ¿cómo se siente?, de mi lado se está genial. Este día se acabaron las excusas, se acabaron mis reproches, no tengo nada más que reclamarte, simplemente estoy agotada. Nunca parecen acabarse tus motivos para tenerme relegada a un papel secundario en tu vida y lo que ya se terminó de mi parte es la paciencia. Cómo no supe nunca ser tan malvada, me vengo de forma pequeñita, no diciéndote que te amo.
Aunque lo sienta. Aunque mi rabia esté en conflicto ahora mismo con mi sentimiento de culpa, aunque me escoce la garganta por decirte en todo meloso, "te amo y eres mi vida". Hoy no. Hoy no se me da la gana darte el placer de sentirte ganador y sentirte confiado, hoy no.
No me siento mal. Mi rabia va ganando, a pesar de mi pequeña rebelión tú, aunque me miras extrañado, no haces nada. Y creo que la rabia es tapa de tanto miedo. Miedo de saber que mi cabezota tenía razón, tú no me amas. Tú ni siquiera me quieres. A ti te gusta tener a una niña con corazón ilusionado diciéndote con palabras bobas lo genial que la haces sentir, lo grandioso que le pareces. Te gusta tener una niña tonta como yo que haga las veces de tu pueblo súbdito abnegado.
Mi rabia va ganando porque aunque haya descubierto todo esto, seguiré quizá en unos días más, contándote lo lindo de tus ojos o lo dulce de tu voz. Aún cuando tu mirada sea tu turbia y tu voz esté llena de mentiras. Mi rabia gana porque mi amor es más grande. Suicida yo, decidí encarcerlarme en un querer que sólo daña, que apenas deja respirar y que no sabe amar.
Y aún con todo, mientras camino a tu lado; al lado de tu mirada confundida, hoy decidí no decirte que te amo. Ojala sea un camino en la dirección correcta, ojala no me vuelva a enredar en tus zalameras palabras. Cuánto quisiera ser libre, ser libre y no conformarme con migajas de venganza. Cuánto quisiera lanzar un dardo a tu garganta, o a la mía. Acabar con esto.
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